jueves, 21 de noviembre de 2013

"Mi cuñado es ... "



Parte de la idiosincrasia de muchos ecuatorianos es el sacar a relucir su parentesco con alguna autoridad pública o privada para obtener algún beneficio o trato preferencial. El caso más común es el del tipo que dice ser pariente de algún policía; se evidencia sobre todo en situaciones de tránsito vehicular. Típico que cuando el sujeto se ve envuelto en un incidente de este tipo, lo primero que dice es: "Mi cuñado es coronel de la Policía, ya le voy a llamar." Seguramente a muchos han sido testigos de este tipo de escenas. Aquí les voy a compartir un par de experiencias personales.

La primera de ellas ocurrió cuando estaba en el colegio y mi papá solía llevarme en su auto. Lamentablemente, él no se caracterizaba por su puntualidad (otra cualidad de muchos ecuatorianos) y en una ocasión, seguramente por el apuro, chocamos con otro vehículo. No fue un asunto grave, solo un par de latas retorcidas. Lo usual es que en este tipo de incidentes, se esperé a que llegué un policía de transito y emita el informe correspondiente; no obstante el sujeto del otro vehículo no dudó en hacer gala de su parentesco con un coronel de la Policía y por lo tanto fuimos hacía  la Jefatura de Tránsito ya que coincidentalmente ahí trabaja el mencionado coronel. No conozco los detalles de lo que ocurrió pues yo tuve que ir al colegio y nunca se lo pregunté a mi papá.

Años más tarde, ya había egresado de la universidad y conseguí un trabajo en una empresa que brindaba el servicio de rastreo satelital de vehículos. Parte de mi trabajo era atender las llamadas que los clientes realizaban, generalmente para conocer la ubicación de su vehículo. Una noche, entra una llamada y parte del diálogo fue el siguiente:

- Empresa de rastreo satelital buenas noches, ¿En qué le puedo ayudar?
- Buenas noches caballero, está hablando con Fabricio Correa, hermano del Presidente de la República. Me gustaría saber la ubicación de mi vehículo.

Así es, tuve la "oportunidad" de hablar con Fabricio Correa, que en ese entonces era casi un anónimo. El hecho es que, esta persona "tenía" que mencionar su parentesco con una autoridad, seguramente pensando que tendría un trato preferencial. Es muy probable que utilizara misma jugada en muchas otras situaciones, incluso para obtener los famosos contratos con el Estado. Y es que a veces las personas somos fáciles de impresionar, incluso sin saber si lo que nos dicen es verdad.

Finalmente, una situación casi patética ocurrió con un amigo. No tenía que ver con ningún pariente, pero el objetivo era el mismo: obtener un trato especial. Era de noche y estábamos en un parque donde generalmente se ubicaban grupos de jóvenes, la mayoría de ellos para consumir alcohol. Como es prohibido libar en la vía pública, llegó una patrulla con policías a despejar la zona. Pues a mi amigo no se le ocurrió mejor idea que decir que era cadete de tropa de la FAE (había empezado hace menos de un mes) para que no nos "molestaran", obviamente los policías no le hicieron el menor caso y todo el mundo tuvo que retirarse. Eventualmente, mi amigo no culminó ni el primer nivel, y enhorabuena porque quién sabe qué clase de "beneficios" habría querido conseguir si continuaba en la carrera.

Estos son solo unos pocos ejemplos de la cultura del palanqueo, esa cultura de sacar provecho de las relaciones familiares o de algún estatus, esa cultura que todos detestan (o dicen detestar), pero que cuando toca sus puertas no dudan en dejarla pasar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario